Marta Durruti: “Que venga Pepe y lo arregle” (Articulo sacado del periodico Directa de Cataluña)

Marta Durruti: “Que venga Pepe y lo arregle”

Una descendiente de José Buenaventura Durruti, conocido como Pepe por la gente de casa, nos habla de su familia y aporta nueva luz sobre las confusas circunstancias de la muerte del militante anarquista en Madrid

Marta Durruti, nieta de Cecilio Durruti, primo del militante anarquista Buenaventura Durruti, es una de las pocas familiares que se han interesado por la figura del ancestro, dentro de una familia que ha tendido a olvidar
07/10/2015

“Me llamo Marta Durruti Alonso, nací en León y hace once años que vivo en Barcelona. Trabajo como técnica de sonido directo en cine. Tengo relación de linaje directa con Buenaventura Durruti, que en el ámbito familiar recibía el nombre de Pepe. Sobre todo lo que se refiere a la política y Buenaventura, seguramente sabréis vosotros más que yo. En casa, nunca se ha discutido de política, se ha hablado de libertad, de valores … pero nunca nos hemos inclinado por ninguna ideología, a pesar de ser más de izquierdas que de derechas “.

¿Qué relación genealógica tienes con él?

Buenaventura era primo hermano de mi abuelo, Cecilio Durruti. Cuando el abuelo y sus trece hermanos quedaron huérfanos, los repartieron por la familia y, en él, le tocó en casa de los tíos. Allí, compartió habitación con Buenaventura durante toda la infancia y la adolescencia. Como se llevaban ocho años de edad, nunca tuvieron una relación muy estrecha. Cuando mi abuelo tenía doce años, Pepe hacía y deshacía, iba y venía … por Francia, Argentina …

¿Como te ha llegado su historia?

Sé pocas anécdotas, porque la única fuente de información directa era mi abuelo, que murió cuando yo tenía siete años. La que más pudo sacar fue mi madre, hablando con el abuelo Cecilio, que le explicó que, una vez, los vecinos le habían regalado un periquito, que tenía en una jaula en la habitación de los dos primos. A Buenaventura no le gustaban los animales enjaulados y lo soltó. Una mañana, el abuelo se despertó y el pájaro ya no estaba. Sospechó inmediatamente y se puso a gritar, enfadado: “Pepe ha venido y me ha tomado el pájaro! Pero los tíos le respondieron: “Calla, Pepe no ha pasado la noche aquí; calla que vendrá la policía “. El día antes Durruti, que se había escapado de la prisión, había ido a matar al cardenal Soldevila (ver desglosado).

¿Qué carácter tenía Buenaventura en el ámbito casero?

En la familia, siempre se le conoció por su capacidad de relajar el ambiente. Si había algún lío, se le llamaba para que pusiera paz: “Que venga Pepe y lo arregle” era una frase recurrente. Era vegetariano y tenía muchos conocimientos de plantas medicinales. A su padre, le curó una pierna casi gangrenada aplicándole hierbas y ungüentos durante meses. A veces, he leído en algún libro que miraba mucho por las mujeres, ya que, cuando algún compañero venía a casa, siempre se le encontraba cuidando la hija. Esto no es verdad: era machista, como todos en aquella época. En Barcelona, ​​antes de la guerra, el único dinero que entraban en casa eran los que llevaba su compañera, que trabajaba de taquillera en un cine. Lo que él conseguía iba por el sindicato; sin embargo, para la familia, ni un duro. En casa los padres, la madre y la hermana eran quien hacía todas las tareas de la casa; él y sus hermanos, nada. Esta imagen de hombre fuera de su tiempo es falsa, pero sí llamaba la atención el hecho de que era una persona que miraba mucho por los demás.

Un retrato de juventud de Buenaventura Durruti

¿Cuántos hermanos eran?

Eran ocho: Pepe, Rosa, Marciano Pedro, Manuel, Santiago, Pedro Clateo Cater, Benedicto y Vicente.Padre y hermanos trabajaban en la Renfe. El padre murió y Buenaventura, buscado por las autoridades, tuvo que ir al entierro disfrazado de cura. A Manuel, lo mataron de un tiro por la espalda en 1934, durante la revolución de Asturias, cuando regresaba de asistir a una reunión del movimiento socialista asturleonés.Marciano Pedro era falangista y lo fusilaron sus pensando que era espía de los rojos. Vicente fue detenido después de la guerra, cuando un policía sintió como unos compañeros lo llamaban por el nombre de Durruti. Pasó mucho tiempo en la cárcel, hasta que salió a través de la ayuda de una cuñada falangista. A Benedicto, lo mató una locomotora en circunstancias dudosas; su compañero dio la orden de poner en marcha al maquinista a pesar de saber que Benedicto estaba reparando la parte de debajo de la máquina. Pedro Clateo, discriminado en el trabajo por su apellido, murió de muerte natural en 1957. Santiago y su esposa tuvieron tres hijos. Rosa fue la más longeva, murió hace unos treinta años. Ella y la madre se quedaron en la casa de toda la vida y llevaron un bar en el pueblo durante mucho tiempo.

¿De donde aprendió r y el pensamiento libertario Buenaventura? ¿Y … cómo se llevaba con su hermano fascista?

Su padre era militante del PSOE, pero, de niño, Pepe era más de derechas que de izquierdas. Quien realmente le aportó las ideas fue su tío, que era profesor. Una de las cosas por las que se conocía Buenaventura es que era una persona muy respetuosa con los demás, su ideología y su manera de pensar. De hecho, uno de sus grandes amigos de juventud fue José Antonio Primo de Rivera, líder de la Falange, ya que eran del mismo pueblo y se conocían de toda la vida. Pepe escribió a su hermano falangista para decirle que estaba orgulloso de él y que, a pesar de las diferencias ideológicas, luchara por lo que creía hasta el final, sin medias tintas.

¿Cómo vivió la familia después de la guerra? ¿Sufrió represalias por parte del régimen?

Los supervivientes de la guerra fueron perseguidos y represaliados. El miedo hizo que la figura de Pepe se convierte en tabú en la familia y no se hablaba a los hijos ni en público. En aquella época, no era bueno que supieran que te decías Durruti.Todo el mundo optó por callar. A mi abuelo, lo detuvieron y estuvieron a punto de fusilarlo.Mi padre nació en 1945 y, cuando era joven, ya no vivía con este terror en el cuerpo; tampoco pasaba nada si la gente lo sabía, pero no era algo que fuera diciendo.Cuando tenía 25 años, robo al banco de Gijón. El único banco que había atracado en la historia de la ciudad era la sucursal del banco de España, de donde un grupo encabezado por Durruti se llevó más de medio millón de pesetas en 1923. El padre estaba en la ciudad por casualidad y se alojó en un hotel. Horas después, la policía lo vino a ver por si tenía alguna relación con los hechos … Curiosamente, a mí me pasó todo lo contrario. Estaba con unos amigos en una plaza y la policía nos detuvo para registraros u ver lo que haciarnos. Me tocó un agente que era un apasionado de la historia y, al ver mi apellido en el DNI, me preguntó sobre Buenaventura y, después, me dejó estar.

¿Qué se hizo de la compañera de Durruti?

Buenaventura se unió a Emilienne Morin, a quien él llamaba Mimí, cuando estaba en París con Ascaso, que también se enamoró de una francesa. En 1931, tuvieron una hija, Colette. Vivieron en Barcelona hasta que, después de la muerte de Buenaventura, ambas volvieron hacia Francia. Colette quiso venir a conocer la familia en 82, pero sólo llegó hasta la plaza España porque había dos secretas acosándola; decidió volverse.Finalmente, pudo visitarnos años después, cuando yo tenía seis años. Más allá de esta ocasión, tuvimos contacto esporádico por carta, pero poco más. Colette tuvo dos hijos, que se cambiaron el apellido -Ignoramos el motivo por el que lo hicieron- y se fueron a vivir a Alemania.

Entierro de Manuel, uno de los siete hermanos de Durruti, muerto durante la Revolución de Asturias de 1934

¿La familia mantuvo contacto con el entorno militante de Buenaventura?

Jesús Arnal, el cura que fue asistente de Durruti, fue a ver a mi abuelo al trabajo, tenía una empresa de grúas, que luego fue del padre y aún existe, Grúas Durruti. Se presentó y ofreció sus respetos, para cualquier cosa que necesitaran. La única relación directa con los personajes de la época fue la misma.

¿Cuántos Durruti quedáis?

En el Estado, la única descendencia que queda somos nosotros. Yo era la Durruti más joven hasta que, hace siete años, nació Lucía, que tiene los ojos azules característicos de la familia. Su padre, primo de mio, es José Buenaventura Durruti, hijo de Santiago. Una gran persona. Es presidente honorífico de la Asociación de amigos del Ferrocarril, ha escrito libros de botánica y hace quince años se presentó a la alcaldía de León. Ha investigado sobre el tema, ya que sus padres fueron fusilados y todavía no se sabe dónde están los cuerpos.Me dio mucha información.

¿Algún rasgo característico de la familia?

Todos los Durruti que he conocido, como mi abuelo y mi padre, eran unos cracks y, por lo que he conocido, también sé que Buenaventura tenía este carácter: personas muy llanas, muy campechanas, buena gente y honradas en el tú a tú.

¿Conservan documentos de la época?

La hermana de Buenaventura, Rosa, también vivía en León y tuvimos mucho contacto con ella. Conservaba recuerdos de su hermano, como cartas de García Lorca, Alberti, Ascaso … Poco antes de morir, se enfadó con sus sobrinos y dejó la herencia a los sobrinos de su marido. Estos, sin saber el valor histórico que tenían los documentos, contrataron la empresa de mudanzas Reto, que vació toda la casa. Años después, un amigo de mi padre, haciendo un vino, le comentó: “Mira lo que he encontrado tirado en una caja del centro Reto, el carné de identidad de Durruti”. En aquella casa, se perdieron documentos de valor incalculable

Hemos visto que, desde las instituciones, se ha puesto interés en recuperar figuras que quizás no avendrían a ser recuperadas de este modo, por ejemplo, Puig Antich. ¿La familia Durruti ha recibido algún reconocimiento?

Nunca nadie nos ha venido a preguntar nada. En el ámbito institucional, en absoluto. Quien era políticamente Buenaventura lo sé por la gente externa a la familia, por los libros de historia del instituto … allí fue cuando pregunté. Ahora, vemos que los medios se hacen eco de la vida de Puig Antich, incluso se hacen camisetas con su cara: antes era un problema para la democracia y ahora lo consideran un mártir. Le han lavado la cara para reapropiarse de el; he oído hablar bien de él en RAC1. En el caso de Durruti, tergiversar los hechos es más complicado. Si se le empieza a dar un valor, se monta la de San Quintín. Creo que los de arriba tienen mucho miedo de remover el tema, que todavía está activo. Es como un volcán que puede entrar en erupción. Si no se le da ningún tipo de reconocimiento, no es porque sí.

¿Con qué te quedas de Buenaventura?

Toda herencia material que queda la tienes en esta carpeta: el resto fue quemada, expoliada … todo ha desaparecido. En lo personal, me quedo con su respeto absoluto hacia los demás, sus modos de pensar y la necesidad de tomar conciencia de que, cuando haces un movimiento, repercute en tu entorno.

¿Como te ha influido decirte Durruti?

Buenaventura Durruti es parte de mí, pero tampoco he hecho nunca ostentación. Me alegra poder compartir con vosotros esta información y que la gente pueda conocer más sobre una persona que admira. Pero yo lo llevo más como un orgullo familiar que no como un orgullo político anarquista. Cuando vine a Barcelona, ​​lo primero que hice fue visitar su tumba y cada año asisto al homenaje que se le hace. Buenaventura luchó hasta el final, a pesar de saber el miedo y el dolor que causaba a su familia. Aunque la gente se sorprende, después de él, los Durruti nunca han sido folloneros.

Fragmento de una carta que Durruti escribe a su madre desde Barcelona, ​​tras la proclamación de la Segunda República

Y tú, ¿eres ‘Follonera?

En cierto modo, soy más anarquista que nadie, pero yo cojo cosas de aquí y de allí, no me quiero encajonar en ningún tipo de ideología. Soy como soy y decido las cosas en función de mi propia lógica y mi manera de ver las cosas. Necesito libertad y no sentirme encadenada a nada. Este espíritu implica ser un poco follonera, pero el mundo está hecho como está hecho y, o te peleas un poco, o nada. Soy follonera en el sentido de que no me callo, siempre he sido guerrillera.

EL ATENTADO CONTRA EL CARDENAL SOLDEVILA …

Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza y político de ultraderecha, era considerado uno de los grandes instigadores del terrorismo patronal del Sindicato Libre, junto con el gobernador civil de Barcelona, ​​el general Severiano Martínez Anido. Después de que los pistoleros del empresariado, con el apoyo del Gobierno, asesinaran Salvador Seguí, Francisco Torres y Francisco Ascaso, del grupo Los Solidarios, Soldevila fue ejecutado dentro de su coche, el 4 de junio de 1923. Durruti no fue condenado porque, en aquellos momentos, teóricamente, estaba en la cárcel, aunque, según la versión de Marta, se habría escapado para participar en el atentado.

¿Qué sabes de la muerte de Buenaventura?

Estaba en Barcelona y le pidieron que fuera a Madrid, que estaba recibiendo mucha presión del ejército de Franco. Él no quería, pero, al final, accedió. Estaba dentro de un coche con un comunista, el sargento Manzano, y otras personas. En un momento en que la columna retrocedía, él salió del coche y Manzano le disparó por la espalda. Lo sabemos porque vimos la chaqueta, que tenía el agujero en la espalda con todos los bordes quemaduras: le habían disparado a quemarropa. La cazadora la guardó Mimí. Buenaventura murió en el acto, pero lo llevaron al hospital para que la gente no lo supiera y sus tropas no se rebelaran.

¿Por qué crees que lo mataron?

Los comunistas, preocupados porque tenía mucho poder, manipularon un discurso que Durruti había hecho en Barcelona y lo tildaron de loco y de sanguinario. No lo querían y lo mataron.

¿Como es que nunca no quedaron claro las circunstancias de su muerte?

Como era una persona tan relevante, en ese momento, a mucha gente le interesaba que no se supiera nada. Tras la muerte de Franco, Mimí ofreció una entrevista enInterviú en que hablaba, de la muerte y de la chaqueta, que aún conservaba. Pero no se ha hablado más.

LAS DIVERSAS VERSIONES DE LA MUERTE de Durruti

En noviembre de 1936, el frente de Madrid presentaba una situación desesperada. La virulencia del asedio del ejército fascista hacía prever la caída inminente de la ciudad. El 6 de noviembre, el gobierno central republicano huía a Valencia. Federica Montseny, ministra de la CNT, insistió a enviar Durruti y su columna para “salvar Madrid”, ya que el frente de Aragón estaba parado y la presencia de Buenaventura en la capital podía hacer levantar la moral y ayudar a limar las tensiones que había entre la CNT y el gobierno de Caballero. Buenaventura se negó porque quería tomar Zaragoza, pero acabó accediendo.

El 4 de noviembre, Durruti hizo un discurso radiofónico (emitido por todo el Estado) en el que criticaba la militarización de las milicias, las luchas intestinas y la deriva “contrarrevolucionaria” que se daba en la retaguardia. Juan García Oliver, ministro de Justicia cenetista y compañero de Durruti de toda la vida, acompañó Buenaventura en Madrid en coche y le advirtió de los peligros que corría. Federica Montseny no quiso ir. La ciudad estaba en manos de la Junta de Defensa, comandada por el general Miaja y controlada por los militares comunistas y los asesores soviéticos.Su línea política buscaba la formación de un ejército unificado y disciplinario y despreciaba la forma de funcionar de las milicias anarcosindicalistas.

Durruti no se sintió bien recibido en Madrid. El 13 de noviembre, llegaron medio millar de efectivos de su columna, que Miaja envió a combatir inmediatamente a las orillas del Manzanares. Durruti se quejó de la mala calidad del armamento que habían recibido y encargó bombas de mano, que la Generalitat le envió. Las fuerzas catalanas se enfrentaron a los fascistas con un coraje temerario y lograron detener el avance enemigo, pero, después de una semana de combate ininterrumpido, perdieron un 60% de los efectivos.

Máscara mortuoria de Buenaventura Durruti

A primera hora de la tarde del 19 de noviembre, Durruti viajaba en coche cerca de la línea del frente de la Ciudad Universitaria. Allí, se encontró con un grupo de milicianos que retrocedían y bajó del coche para reprobar los mismos su actitud. A partir de este momento, existen múltiples relatos de los hechos. La versión oficial difundida al día siguiente aseguraba que un disparo proveniente de un hotel ocupado por los fascistas en la plaza de la Moncloa situada cerca de un kilómetro de distancia- había impactado contra Durruti en el pecho. Buenaventura fue trasladado al hospital que se había instalado en el Hotel Ritz. Lo atendió el doctor Prats Moya, que confirmó que las heridas eran mortales de necesidad: un agujero de bala le había atravesado el tórax.

Durruti murió de madrugada. Pero Juan García Oliver, en su libro de memorias El eco de los pasos”relataba que, al día siguiente, el sargento Manzano -que también estaba dentro del coche y el doctor Santamaria, médico de cabecera de Durruti que le hizo el autòpsia, se acercaron a él para abrazarlo y, en privado, le confesaron que, en realidad, la muerte de Buenaventura había sido un accidente: al bajar del coche para abuchear a los milicianos, había resbalado, había golpeado el suelo con la culata del naranjero -un fusil metrallador y el arma se había disparado y la había herido. García Oliver pedirles que guardaran el secreto, pero interiormente no se les creyó: “Nunca había visto Durruti con un naranjero, como mucho llevaba una pistola en el cinturón”. “Dada la seriedad de Manzano y Santamaría, siempre creí que debía de ser un compañero de su escolta, a quien se le había disparado el naranjero”.

El cuerpo de Durruti fue trasladado a Barcelona, ​​donde recibió un entierro multitudinario, y fue sepultado en Montjuïc, junto a las tumbas de Francisco Ascaso y Francisco Ferrer Guardia.Tenía 39 años

Muchos milicianos de la columna también creían que, Durruti, lo habían matado los enemigos internos. El corto verano de laanarquía, de Hans Magnus Enzesberger, recopila diversas versiones de los hechos: Ricardo Sanz, compañero de Los Solidarios y sucesor de Durruti al mando de la columna, coincidía con el relato oficial, si bien afirmaba que la ráfaga provenía de la azotea del Hospital Clínico. También decía el mismo Ricardo Graves, chófer del vehículo. Años después, Jesús Arnal, cura y secretario de Buenaventura, daba por buena la versión del naranjero y también lo hacía Ramón García López, que aseguraba que se encontraba en el coche en ese momento. Habían guardado un juramento de silencio durante años.

Juan Llarch, autor de La Muerte de Durruti, se entrevistó con el doctor Santamaria, que le había confesado que, aunque en la autopsia anotó que no había señales de un disparo a corta distancia, en realidad, la bala se había disparado a una distancia inferior a medio metro. El periodista Jaume Miravitlles vio la camisa agujereada, con marcas de pólvora y quemaduras alrededor del orificio. Luego, Miravitlles habló con Mimí, que le dijo que, aunque se atendierá a la versión oficial hasta la muerte, ella sabía que lo había matado a un miembro de su escolta. El cuerpo de Durruti fue trasladado a Barcelona, ​​donde recibió el entierro más multitudinario que se ha visto en la ciudad, y fue sepultado en Montjuïc, junto a las tumbas de Francisco Ascaso y Francisco Ferrer Guardia. Tenía 39 años.

* Entrevista realizada con la colaboración de Joni D.

Fuente original y direccion de internet del articulo en catalan:

https://directa.cat/actualitat/marta-durruti-que-vingui-pepe-arregli

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