La vida y obra del anarquista Omar Aziz, y su influencia en la auto-organización de la revolución siria

syria-sos-omar-aziz-homs-free-congregation-17-2-2013
Fotografia de Yallasouria

Nacido en una familia burguesa damascena en el barrio de al-Amara el 18 de febrero de 1949, Omar Aziz especializó en economía en la Universidad de Grenoble en Francia. Luego pasó a elaborar una exitosa carrera en tecnología de la información en Arabia Saudí y formar una vida familiar estable. Poco después de la erupción del levantamiento popular en Siria, sin embargo, regresó a Damasco y se unió a la revuelta como activista intelectual, y alivio trabajo, cogiendo el papel de organizador de la comunidad, también. “Abu Kamel,” como sus amigos le gustaba llamarlo, se negó a permanecer confinado en su hogar y libros, a pesar de sus condiciones de salud problemáticos.

Omar Aziz (conocido por sus amigos como Abu Kamel) nació en Damasco. Después de estar exiliado en Arabia Saudí y los EEUU volvió a Siria en los primeros días de la revolución en este país. Omar era un intelectual, economista, anarquista, marido y padre que con 63 años se dedicó en cuerpo y alma a la lucha revolucionaria. Trabajó junto a activistas locales consiguiendo y distribuyendo ayuda humanitaria a los barrios que estaban siendo atacados por el régimen. A través de sus escritos y actividad promovía el autogobierno, la organización horizontal, la cooperación, solidaridad y apoyo mutuo como medios por los cuales el pueblo podría emanciparse de la tiranía del estado.

Juntos a sus compañeros, Aziz fundó el primer comité local en Barzeh, Damasco. El ejemplo se extendió por Siria y con el algunos de los ejemplos más inspiradores y duraderos de auto-organización no-jerárquica que hayan salido de la primavera árabe.

En su homenaje, Budour Hassan relata como Omar “no llevaba máscaras, ni participaba deblack blocs. Él no estaba obsesionado con conceder entrevistas a la prensa… en los momentos en los que la mayoría de antiimperialistas se lamentaban de la caída del estado sirio y el “secuestro” de una revolución, en la que nunca creyeron para empezar, Aziz y sus compañeros luchaban incansablemente por la libertad incondicional libre de todas las formas de tiranía y hegemonía estatal.”[1]

La ola revolucionaria que sacudía el país le dio fuerzas a Aziz y creyó que “las manifestaciones en curso podrían derrumbar el estado de dominación del poder absolutista.”[2]

Pero al mismo tiempo vio una falta de sinergia entre la actividad revolucionaria y la vida diaria de las personas. Para Aziz no tenía sentido participar en manifestaciones reclamando el fin del régimen mientras se vivía en estructuras sociales jerárquicas y autoritarias impuestas por el mismo estado. Para él esta división de la vida en Siria se podía entender como un solapamiento de dos tiempos. Por un lado “el tiempo del poder” que “todavía regula las actividades básicas de la vida” y por otro el “tiempo revolucionario” que pertenecía a los activistas que trataban de derrocar el régimen.[3]

Aziz creía que para que la revolución continuase su marcha hasta la victoria, la actividad revolucionaria debía permear todos los aspectos de la vida diaria de la gente. Él defendía los cambios radicales en la organización social y en las relaciones sociales para poder cuestionar los fundamentos del sistema de dominación y opresión.

Aziz veía ejemplos positivos por todo su alrededor. Sacaba fuerzas de las muchas iniciativas que se emprendían a lo largo y ancho del país como por ejemplo la asistencia médica voluntaria a la vez que la asistencia legal, convirtiendo las casas de la gente en hospitales o asegurando la provisión de alimentos y su distribución. Él veía en estas acciones el “espíritu de la resistencia del pueblo sirio ante la brutalidad del régimen y los asesinatos y la destrucción de las comunidades que se cometía con un carácter sistemático.”[4]

La ambición de Omar era la de extender estas practicas y él creía que la manera de conseguirlo era través de la creación de consejos locales. En el octavo mes de la revolución siria, cuando las protestas masivas contra el régimen eran todavía principalmente pacificas, Omar escribió un texto sobre los Consejos Locales en Siria para explicar su visión de estos. Para él, los consejos en Siria eran el foro idóneo para que personas de distintas culturas y clases sociales pudiesen trabajar juntas para conseguir los tres objetivos más básicos: gestionar sus vidas de forma independiente a las instituciones, dotarse de un espacio para la cooperación de los individuos, activar la revolución social a nivel local, regional y nacional.

En este texto Aziz enumera los asuntos principales que él consideraba se debían tratar en los consejos locales.

  1. El fomento de la solidaridad humana y civil a través de la mejora de las condiciones de vida especialmente en lo concerniente a la vivienda para los desplazados, dar asistencia tanto psicológica como material a las familias de los heridos o detenidos, proveer de apoyo médico y alimentario, garantizar la continuidad de los servicios educativos y apoyar y coordinar las cuestiones de propaganda y la relación con los medios. Aziz dice que dichos actos han de ser voluntarios y no deben sustituir las redes de apoyo familiares o por afinidad. Creía que llevaría su tiempo que la gente se sintiese cómoda fuera de las instituciones habituales y adaptase su comportamiento social a un comportamiento más cooperativo. Aziz creía también que el papel de los consejos debía ser reducido al mínimo posible para que el desarrollo de iniciativas comunitarias específicas pudiese darse.

  2. El fomento de la cooperación incluyendo la construcción de iniciativas comunitarias locales y acciones que promoviesen la innovación que Aziz consideraba que estaba estancada debido a medio siglo de tiranía. El consejo local sería el foro a través del cual la gente podía debatir acerca de los problemas que afrontan en sus vidas y existencias diarias. El consejo local apoyaría la colaboración y permitiría a la gente desarrollar soluciones adecuadas a los problemas en asuntos como las infraestructuras, la convivencia y el comercio, y también en asuntos exteriores a la comunidad local. Aziz veía un aspecto fundamental de los consejos locales la defensa del territorio rural y urbano que habían sido expropiadas por el estado. Rechazó las expropiaciones urbanas de tierra y la marginación y desplazamiento de las comunidades rurales que veía como una herramienta del régimen para fortalecer sus políticas de dominación y exclusión social. También consideraba que era necesario asegurar el acceso a la tierra que pudiera satisfacer las necesidades vitales para todos y reclamaba el redescubrimiento de lo común. Era realista pero optimista. Declaró que “está claro que estas acciones se refieren a territorio seguro o casi liberado del poder. Pero es posible analizar cada situación y contexto y pensar en que se puede conseguir en está linea.” Aziz también defendía las conexiones horizontales a establecerse entre consejos para consolidar los lazos y la interdependencia entre las distintas regiones.

  3. La relación con el Ejército Libre Sirio (ELS) y la interrelación entre la protección de la comunidad y la continuidad de la revolución. Aziz creía que era esencial coordinar el poder civil y la resistencia armada popular. Él veía el rol del ELS como el de asegurar la seguridad y la defensa de la comunidad particularmente durante las manifestaciones, apoyando y defendiendo las lineas de comunicación entre regiones y dotando de protección al desplazamiento de la gente y el aprovisionamiento. El papel a jugar por el consejo sería el de garantizar el suministro de alimentos y vivienda para todos los miembros del ESL y coordinarse con el ELS en relación a la seguridad de la comunidad y la defensa estratégica de la región

  4. La composición de los consejos locales y la estructura organizativa. Aziz veía un montón de retos a superar en la formación de los consejos locales. El primero era el propio régimen, que de forma repetida asaltaba ciudades y pueblos para provocar la parálisis en el movimiento, aislar a las personas e impedir la cooperación. Aziz razonaba que para responder a los ataques del estado, los mecanismos de resistencia debían ser flexibles e innovadores. Los consejos deberían adaptarse a las necesidades y las relaciones de fuerza sobre el terreno. Creía que esta flexibilidad era esencial para poder llevar a término el deseo de libertad de la comunidad. También consideraba un reto el tratar de motivar a la gente a practicar una nueva forma de vivir y de relacionarse que era nueva y poco conocida. Así mismo era necesario garantizar el suministro de servicios y encontrar una forma independiente de conseguir electricidad de cara a los cortes que se podían dar al igual que para apoyar las actividades económicas y sociales. Por está razón creía que los miembros del consejo local deberían incluir a trabajadores sociales y gente con conocimientos en los distintos campos sociales y organizativos que cumpliesen el requisito de tener el respeto de la gente y una capacidad y un deseo de trabajar de forma voluntaria. Para Aziz la estructura de organización del consejo local es un proceso que empieza con el mínimo necesario y debería de desarrollarse dependiendo del nivel de transformación adquirido por la revolución, el equilibrio de poder dentro de un área determinada y su relación con las áreas de alrededor. Él trataba de motivar a los consejos locales a compartir el conocimiento, aprender de la experiencia de otros consejos y coordinarse regionalmente.

  5. El papel del Consejo Nacional es otorgar legitimidad a la iniciativa de ganarse la aceptación por parte de los activistas. Debería buscar financiación para poder llevar a cabo el trabajo necesario y cubrir los costes que no pudiesen cubrirse a nivel regional. El Consejo Nacional debería facilitar la coordinación entre regiones y trabajar en los aspectos comunes tratando de generar una mayor interdependencia.[5]

El trabajo de Omar Aziz ha tenido un gran impacto sobre la organización revolucionaria en Siria. Mientras que la oposición oficial no ha conseguido ningún objetivo que merezca la pena resaltar en los últimos dos años, el movimiento de base, a pesar de la violenta represión ha permanecido dinámica e innovadora y ha adquirido un espíritu anarquista. El grueso del movimiento popular y de base es la juventud, sobretodo de las clases bajas y medias, en las que las mujeres y las diferentes religiones y etnicidades han jugado un papel activo (ver esto y esto). Muchos activistas han permanecido sin afiliación a ninguna ideología tradicional pero están motivados por su deseo de libertad, dignidad y derechos humanos básicos. Su objetivo primario sigue siendo el derrocamiento del régimen antes que el desarrollo de propuestas grandilocuentes para el futuro de Siria.

La forma principal de organización revolucionaria ha sido a través del desarrollo de latansiqiyyat; cientos de comités han sido establecido en los barrios y ciudades a lo largo y ancho del país. Aquí los activistas revolucionarios han emprendido una variedad de actividades, desde la documentación y difusión de los casos de violaciones de los derechos humanos llevados a cabo por el régimen (y cada vez más por miembros de la oposición) hasta la organización de protestas y campañas de desobediencia civil (como huelgas o el rechazo a pagar facturas de la luz o agua) y también la recolección y distribución de ayuda y cuestiones humanitarias en las áreas que estén bajo bombardeos o asediadas. No hay un solo modelo de organización pero a menudo trabajan de forma horizontal, sin lideres, y en grupos compuestos de todos los grupos sociales. Han sido el fundamento del movimiento revolucionario promoviendo la solidaridad entre el pueblo, un sentido de comunidad y acción colectiva. Ver aqui  sobre el suburbio de Damasco llamado Yabroud y sus esfuerzos para organizar la sociedad en ausencia del estado. Algunos comités locales han elegido representantes como por ejemplo en Kafranbel Idlib, donde un comité de representantes electos han elaborado una constitución propia(ver aquí). Los jóvenes activistas de Kafranbel han mantenido el movimiento de protesta popular vivo y se han granjeado una fama mundial por el uso de banderas satíricas y llenas de color en las protestas semanales que realizan (veraquí). También han emprendido actividades civiles como por ejemplo la organización de recursos de apoyo psicosocial para niños y foros de debates para adultos para poder hablar sobre temas como la desobediencia civil y la resistencia pacifica.

En los niveles de ciudad y distrito los consejos revolucionarios o majlis thawar han sido fundados. Habitualmente son las estructuras primarias de administración civil en las áreas liberadas del control estatal. [6] Estos consejos aseguran el suministro de servicios básicos, coordinan actividades en los comités locales y a su vez se coordinan con la resistencia popular y armada.  Sin ningún género de dudas debido a que la provisión de servicios básicos por parte del estado ha desaparecido de algunas áreas, y la situación humanitaria se ha deteriorado, estos comités han jugado un papel cada vez más importantes. No hay un solo modelo para los consejos locales, pero en general siguen el modelo democrático representativo. Algunos han establecido distintos departamentos administrativos para asumir funciones que antes llevaba el estado. Algunos han tenido más éxito y han sido más inclusivos y otros han tenido que luchar para desplazar a la burocracia estatal del antiguo régimen o han sufrido las rencillas internas.[7]

Mientras la base principal de la actividad a nivel local es grande, hay una serie de grupos paraguas que han emergido para coordinar y hacer red a nivel regional y nacional. Estas incluyen los Comités de Coordinación Locales (LCC), Comités de Acción Nacional (NAC), La Federación de Comités de Coordinación de la Revolución Siria (FCC) y la Comisión General de la Revolución Siria (SRGC). Ninguno representa la totalidad de los comités locales/consejos y tienen diferentes estructuras organizativas además difieren en el nivel de relación con los grupos políticos formales de la oposición. Ver aquí  el mapa que muestra los distintos comités locales y consejos, al igual que la emergencia de muchas otras iniciativas sociales y campañas en un país donde dicha actividad ha sido brutalmente reprimida.

Unas de las amenazas principales que afrontan estas iniciativas diversas son la persecución de activistas por parte del régimen, la falta de medios, o los brutales ataques del estado sobre áreas civiles y la degradación de la situación humanitaria y las condiciones de seguridad. Algunos consejos locales han sido secuestrados por elementos reaccionarios y contrarrevolucionarios. Por ejemplo en Al Raqqa grupos no-rebeldes con tendencias salafistas y takfiristas han asumido gran parte del poder de los comités. Al tratar de imponer su visión islamista que es ajena a casi todo el mundo, el pueblo de Raqqa ha mantenido continuas protestas contra estos comités. En este vídeo que se puede ver aquí muestra como desde junio de 2013 la gente se está manifestando contra las detenciones que lleva a cabo Jabhat Al Nusra. Las mujeres están gritando “Verguenza! Nos habéis traicionado en el nombre del Islam”. A lo largo del mes de agosto de 2013 el pueblo de Al Raqqa ha estado protestando de forma casi diaria contra el ISIS exigiendo la libertad de los detenidos, secuestrados y desaparecidos. De la misma manera en Aleppo los revolucionarios han lanzado la campaña “Basta YA!” exigiendo el final de los abusos de los rebeldes y que estos puedan ser controlados y tengan que responder por sus actos. Esta manifestación de junio de 2013 fue celebrada en frente del Tribunal de la Sharía en Aleppo después del asesinato de un niño por supuestamente haber insultado al profeta Mahoma. El pueblo, como se puede ver aquí, está exigiendo que los asesinos sean llevados ante la justicia con lemas como “El comité de la Sharía se ha convertido en los Servicios Secretos de la Fuerza Area” (la más brutal de las instituciones represivas del régimen de Assad) En Idlib la gente también ha protestado contra un Comité de la Sharía que ha sido establecido, aquí se puede ver como dicen “estamos en contra del régimen, contra los asesinatos extremistas y la opresión” y estamos pidiendo el regreso de los abogados profesionales (justicia independiente) en vez de la asunción de estas tareas por parte de hombres religiosos.

Omar Aziz no llegó a ver los a menudo insuperables obstáculos que paralizarían a los revolucionarios sirios, ni los éxitos y fracasos de los experimentos de auto-organización que se dieron. El 20 de noviembre de 2012 fue arrestado en su casa por parte de la mukhabarat (la temida inteligencia siria). Poco después de su arresto relató que “No somos menos que la Comuna de París: ellos resistieron 70 días y nosotros ya llevamos más de año y medio”[8] Aziz fue mantenido en una celda en un centro de detención de los servicios secretos de cuatro metros cuadrados que compartía con otras 85 personas. Esto probablemente condujo al empeoramiento de su salud. Fue trasladado a la prisión de Adra posteriormente donde murió debido a complicaciones del corazón el 17 de febrero de de 2013, un día antes de su 64 cumpleaños.

El nombre de Omar Aziz nunca será conocido ampliamente pero él merece el reconocimiento como una figura clave en el desarrollo del pensamiento y la práctica anarquista. Estos experimentos de organización popular revolucionaria que él inspiró han mostrado y enseñado mucho en lo que a organización anarquista se refiere para futuras revoluciones a lo largo y ancho del mundo.

Notas:

1 Budour Hassan, ‘Omar Aziz: Rest in Power’, 20 February 2013,http://budourhassan.wordpress.com/2013/02/20/omar-aziz/

2 Omar Aziz, ‘A discussion paper on Local Councils,’ (in Arabic)http://www.facebook.com/note.php?note_id=143690742461532

3 Ibid.

4 Ibid.

5 Ibid.

6 For a report on Local Councils see in Gayath Naisse ‘Self organization in the Syrian people’s revolution’: http://www.internationalviewpoint.org/spip.php?article3025

7 Ibid.

8 Via @Darth Nader https://twitter.com/DarthNader/status/304015567231266816

Fuente: Tahrir-ICN

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